“Los diez mil periodistas despedidos se quedaron sin órdenes, ordenadores y ordenanzas. Por unos instantes, como Adán y Eva al ser expulsados del Paraíso, se sienten desnudos y tienen frío. Sobre las mesas de redacción han depositado las palabras prestadas que durante tanto tiempo entrelazaron con las propias. Hasta tal punto habían habitado en las palabras del amo que al salir a la intemperie apenas balbucean quejas y quebrantos. Reagrupados por el despido y el paro inician entonces el largo regreso en busca de aquella condición de clase de la que durante años el convenio colectivo y el sueldo mercenario les había alejado. Da así comienzo - lo dice Jenofonte y lo escribe Saint-John Perse - el Anábasis, el viaje hacia el interior de aquellos que han sido traicionados. Al salir por las puertas de la ciudad que un día creyeron hacer suya, vuelven a sus lenguas y lenguajes las antiguas palabras: plusvalía, explotación, propiedad privada de los medios de producción, libertad de expresión. Y sienten vergüenza por haberlas abandonado. Más tarde, mientras cruzan en retirada los paisajes antes alcanzados – el estatus, el adosado, las varias vanidades, los colegios bilingües de sus hijos -, en medio de sus subsidios y quebrantos desgarran las tarjetas de crédito y prometen jamás volver a escribir que existe un capitalismo bueno y un capitalismo malo, ni que existe una economía productiva buena y una economía financiera mala, ni que existió un jefe bueno que un día se convirtió en jefe malo. Los vemos venir, aún les dura en sus rostros y redes sociales la rabia, las desilusiones y el enfado. Traen a la vista ganas, columbres y rencores que el viaje en común acaso ha incrementado. Alguien entre ellos habla de Spartaco. Ojalá no utilicen las palabras para encontrar alivio, comercio, resignación o derrota. Ojalá nos ayuden a tratar de nuevo de tomar el cielo por asalto. Arde el mar dijo el poeta y el cielo nos está esperando al otro lado de la línea de fuego”.
Texto extraído de la última edición de Asalto (Fundación Robo)

Hoy lanzamos el segundo número de Reset, el primero que muestra la estructura y funcionamiento que se mantendrá de ahora en adelante.
No nos perderéis de vista. Tenemos la siguiente edición casi a punto.
ACTA GRÁFICA del ComitéDePrisa
Martes, 4 de diciembre de 2012.

LARGA GESTACIÓN
El pasado lunes 19 estrenamos Reset después de dos años de trabajo. No es que nos quisiéramos hacer esperar.
Poco después de la concepción, el esqueleto del proyecto tenía morfología humana, normal, como suele decirse. Pero al año de empezar a gestarse, intrigados por la tardanza, nos expusimos a rayos X y descubrimos que el embrión no era humano: tenía extraños apéndices, era más grande de lo esperado y parecía feliz.
La noche del 19 permanecíamos en sentados en el techo, en silencio. Llevábamos dos días haciendo renders, cargando los vídeos definitivos. El nacimiento de Reset había coincidido con una mudanza titánica y no teníamos internet en el cuartel general. ¿Cómo fundar una plataforma digital sin internet? Íbamos solicitando asilo de ADSL. ADSILO.

Imaginad un coche pequeño que da vueltas por Barcelona. La copiloto sujeta un portátil con los brazos en alto y los ojos inyectados.
- ¿Cuánto le queda?
- 20% de batería.
- ¡Buf!
- Si no llegamos, aparca en una acera y me meto en un bar. Nadie me impedirá que lo enchufe, nos va la vida.
- Nos va la vida.
Por twitter nos hablabais de uñas comidas, gritaaaaabais que venga ya. Teníais razón, y no podíamos más allí arriba, del revés. Hasta que al fin salió, Reset salió de los ordenadores humeantes. Y fuimos descendiendo al suelo poco a poco.


INUSUAL PAQUIDERMO
Nuestro primer número es #Rst0. Queríamos que fuese distinto a lo que serán todas las demás ediciones. En vez de cinco contenidos, son 17. En vez de un collage de temas sin conexión entre sí, es un monográfico sobre la crisis del los medios de comunicación, del periodismo, más allá de su faceta económica. Una suerte de metaperiodismo, un camino elaborado de forma participativa que conduce a nuestros orígenes.
En #Rst0 decimos de dónde venimos, pero también cumplimos otro objetivo: hacer que las y los periodistas hablen libremente del periodismo-nuestro-de-cada-día. Miran a cámara, te hablan a ti para decirte que no estás sola ni solo, que tu historia es la mía.
Más allá de la precariedad, los cierres, los ERES y el paro. Detrás de lo que parece la desintegración entera y global de una profesión estamos todos y todas.
¿Podemos raptar el periodismo para liberarlo?
Creemos que sí, pero no aislados, trabajando desde nuestros búnkeres particulares.
ARRUMACOS
Esa noche recibimos mucho cariño. También de periodistas de medios alternativos y emergentes, de medios tradicionales, de emprendedores, de gente que rema en nuestro mismo sentido. Somos ya un ecosistema en ebullición, un conjunto de viejos y nuevos proyectos en los que, extrañamente, no se estila la palabra competencia, sino las interacciones y el apoyo.
Somos un ecosistema porque las células de la ciénaga hemos empezado a enloquecer.
Creemos que apelar a nuestras emociones como colectivo profesional puede ayudar a reformular el oficio y a engendrar nuevas propuestas que insuflen oportunidades de futuro. Porque, en el fondo, es lo que se ha roto, y es el pegamento de todo lo demás: la alegría, el orgullo, la ilusión, las ganas.
Durante estos dos años hemos hecho muchos amigos y amigas, hemos tejido alianzas con personas maravillosas y proyectos impetuosos. Creemos que así se construye todo y no con meteoritos. Sólo así vale la pena, porque sólo así es divertido.
OS TOCA
Pronto llegará la segunda edición de Reset. Y luego la tercera, y la cuarta. Y éstas las hacéis vosotras y vosotros con vuestros trabajos. Queremos leeros, veros, oíros. Mientras tanto nosotros diseñaremos nuevos apéndices inesperados.
PAR-TI-CI-PA (click)
Nos entrevistan en Puroperiodismo, Chile.
Ya. Bienvenidos a Reset. www.theresetproject.org

Ya era hora, sí, nos dicen.
Descorchamos el próximo lunes esta herramienta para periodistas, fotoperiodistas, para el mundo audiovisual, de la ilustración, del sonido. Para todas aquellas y aquellos que observan, se inspiran, comunican y crean a partir de la realidad. Y para todos aquellos ojos y oídos que quieran asomarse a esta ventana.
Dos son nuestras principales motivaciones.
[1] Hacer visible el trabajo de todas y todos aquellos profesionales que no están dentro de la industria mediática, pero que siguen trabajando, pensándola también. Vosotros, nosotros, todos y todas seremos los protagonistas de este medio de comunicación participativo: los autores y autoras. Porque no es necesario fomentar la precariedad para avanzar (+ info)
[2] Con las ediciones periódicas de Reset conoceremos a muchos compañeros y compañeras que no extistían porque no estaban en los medios. Queremos incentivar las redes profesionales, la conciencia (crítica) como colectivo profesional. Y estamos diseñando herramientas para llevarlo a cabo.
Hay cosas que no nos gustan además de la precariedad y el paro. El papel que tienen los medios masivos no se corresponde con lo que muchas y muchos profesionales creemos y queremos que debe ser esta profesión. Desde Reset trabajaremos para conocernos, y eso puede servir para inventar los medios, plataformas e iniciativas periodísticas en el futuro. Para pasar de la competencia estéril a la cooperación; para sentir que no estamos solas y solos en una lancha que se hunde, sino que zarpan grandes y extraños buques hacia lugares desconocidos.
Y una cosa más.
Han pasado cosas dentro de los medios, cosas que no salen en portada, pero que explican, en parte, la realidad que nos rodea.
Habla lo que no se publica. Hablan los mecanismos con los que los periodistas han llegado a esa gran resignación hacia los propios medios, un abatimiento silencioso.
Hay quienes dicen que los periodistas no deben ser noticia. No están bien informados.
Ya venimos, muchas y muchos nos acompañan.
Número Cero. #Rst0
Ya llegamos
Censura informativa, intereses económicos y periodistas que siguen y siguen y siguen…
Todo el apoyo desde aquí para Lali Sandiumenge